Nuestro hermano Adrián Ayala fue ordenado diácono por imposición de manos de Monseñor Alberto Lorenzelli, Obispo Auxiliar de Santiago, en una solemne Eucaristía celebrada el sábado 29 de agosto.
La ceremonia tuvo lugar en la parroquia Sagrada Familia de Macul, contando con la presencia de familiares, amigos y miembros de la Familia Salesiana de Chile y Ecuador.
La celebración significó un paso fundamental en el camino vocacional de Adrián, quien eligió como lema para su ordenación las palabras del lavatorio de los pies en el Evangelio de San Juan: «Les he dado ejemplo para que hagan lo mismo que Yo hice con ustedes» (Jn 13, 15).
Durante su homilía, Mons. Lorenzelli se dirigió directamente a Adrián, recordando que la grandeza del ministerio se mide por la capacidad de arrodillarse para lavar los pies de los demás.
«Hoy no llegas al final de un camino; hoy comienza una manera nueva de caminar. El diaconado no es un peldaño administrativo hacia el sacerdocio. Es una configuración con Cristo Servidor».
El obispo agregó que el lenguaje más convincente del Evangelio no son las palabras, sino el amor hecho servicio. Haciendo un llamado a su misión pastoral y salesiana, exhortó al nuevo diácono a ser reflejo de la ternura de Cristo frente a la juventud vulnerable.
«Serás enviado, especialmente como hijo de Don Bosco, a encontrarte con muchos jóvenes que llegan con la caña quebrada. Jóvenes heridos por la soledad. Jóvenes que esconden lágrimas detrás de una sonrisa (…) Tu misión no será juzgar sus heridas. Será impedir que se quiebre del todo la caña», expresó.
Asimismo, el Obispo le aconsejó: «Nunca olvides que el día en que dejes de servir, dejarás también de parecerte a Cristo», y le animó a mantener siempre vivo el carisma de su fundador: «Que nunca pierdas la alegría. Porque un salesiano triste contradice el Evangelio».

Uno de los momentos más conmovedores de la liturgia se vivió cuando Adrián se postró en el suelo como signo de humildad y total entrega a Dios, mientras la asamblea entonaba las letanías de los santos. Acto seguido, Mons. Alberto Lorenzelli impuso sus manos sobre la cabeza del elegido y pronunció la plegaria de ordenación diaconal, pidiendo la efusión del Espíritu Santo para esta nueva etapa.
Tras este momento, el nuevo diácono fue revestido con la estola y la dalmática, ornamentos propios de su ministerio, presentados por sus padres, Audelo y Estela, y colocados por los sacerdotes salesianos P. Heriberto Cabrera y P. Marcelo Rojas.
Luego, Adrián recibió de manos del obispo el libro de los Evangelios con el mandato: «Recibe el Evangelio de Cristo del cual eres mensajero. Cree lo que lees, enseña lo que crees, y practica lo que enseñas».
Al concluir la celebración, el recién ordenado diácono dirigió unas palabras de agradecimiento a los presentes, a su familia, a sus formadores y a las inspectorías de Ecuador y Chile que lo han acompañado a lo largo de su proceso formativo.
El nuevo diácono expresó su agradecimiento a los presentes. «Gracias por su amistad, por sus oraciones, su cariño, su cercanía, gracias por acompañarme y compartir conmigo este día de mi diaconado, que es también muy especial. Les pido que sigan rezando por mí para que pueda vivir este ministerio con fidelidad, humildad y un corazón siempre dispuesto a servir».
«Que, al estilo de Don Bosco, pueda aprender cada día a servir con sencillez, cercanía y alegría y entrega generosa especialmente a los jóvenes y a las personas más pobres, que el Señor vaya poniendo en mi camino de formación».
Posteriormente, junto a sus padres, su hermano Javier y la asamblea, se dirigió a la imagen de la Virgen Auxiliadora en la rotonda en la entrada del colegio para encomendar el inicio de su ministerio diaconal a la Madre de Dios.

Fuente: boletínsalesiano.cl




