P. Ángel López, SDB (+): un salesiano que encarnó la bondad y la alegría de Don Bosco

Con gratitud por su vida y con la esperanza puesta en la Resurrección, la Inspectoría Salesiana del Ecuador despidió al P. Ángel Adrián López Torres, SDB, quien falleció el 8 de agosto de 2026, a los 78 años, en la Comunidad San Francisco de Sales de la Casa Inspectorial, en Quito. Su partida deja el recuerdo de un salesiano cercano, alegre y disponible, que dedicó seis décadas de vida religiosa al servicio de Dios, de sus hermanos y de las comunidades que le fueron confiadas.

El padre Ángel nació el 8 de diciembre de 1947 en Limón Indanza, provincia de Morona Santiago. Realizó su primera profesión religiosa el 16 de agosto de 1966, en Cayambe, iniciando un camino que lo llevaría a diferentes presencias salesianas del país. Doce años más tarde, el 17 de septiembre de 1978, fue ordenado sacerdote en su tierra natal.

Su itinerario salesiano comenzó con los estudios de Filosofía en Quito y continuó en Estados Unidos, donde permaneció entre 1967 y 1971. A su regreso al Ecuador desarrolló su misión como asistente, profesor y estudiante de Teología, hasta asumir posteriormente distintas responsabilidades pastorales y comunitarias.

Una parte importante de su vida estuvo ligada a Cuenca y Riobamba. En estas ciudades ejerció servicios como consejero, vicario, párroco y director. Entre 1988 y 2002 permaneció en la comunidad del Técnico Salesiano de Cuenca y, posteriormente, fue director del Santuario María Auxiliadora y de las comunidades de Yanuncay y del Agronómico Salesiano, en Uzhupud, Paute.

Su recorrido pastoral continuó entre 2015 y 2020 como ecónomo, consejero, párroco y vicario del Santuario María Auxiliadora de Cuenca. Luego fue destinado a Quito, donde entre 2020 y 2024 prestó su servicio como vicario y párroco de la comunidad San José Artesano. Desde 2024 formaba parte de la Comunidad San Francisco de Sales de la Casa Inspectorial, desempeñándose como vicario y vicepárroco.

Quienes compartieron la vida y la misión con el P. Ángel recuerdan especialmente su alegría, disponibilidad y capacidad para estar pendiente de las personas. Su cercanía se expresaba en pequeños detalles y en una preocupación constante por la situación de sus hermanos y de quienes encontraba en su camino. Su servicio no se limitaba al acompañamiento espiritual: procuraba también atender las necesidades concretas y humanas de las personas.

Su ministerio sacerdotal estuvo marcado de manera especial por la disponibilidad para la celebración de los sacramentos y, particularmente, por su entrega al sacramento de la Reconciliación. También acompañó con cercanía a los colaboradores de la Casa Inspectorial y a las Voluntarias de Don Bosco, de quienes fue asistente local en la Sede Inspectorial.

A lo largo de 60 años de profesión religiosa y 48 años de sacerdocio, el P. Ángel hizo presente el carisma de Don Bosco desde la sencillez de la vida cotidiana. Su capacidad de servicio, su don de gentes y su disposición para acompañar hicieron de él un hermano apreciado dentro de las comunidades salesianas y entre los numerosos destinatarios de su misión.

Una despedida desde la fe y la esperanza

El lunes 10 de agosto, familiares, hermanos salesianos, feligreses, colaboradores y amigos se reunieron en el Santuario María Auxiliadora de El Girón, en Quito, para celebrar la Eucaristía de Pascua y despedir al P. Ángel.

La celebración fue presidida por Mons. Alfredo Espinoza Mateus, SDB, arzobispo de Quito, y concelebrada por el P. Marcelo Farfán, inspector de los Salesianos en el Ecuador, junto con sus hermanos salesianos de comunidad, varios directores de las presencias salesianas y otros hermanos que se dieron cita para acompañar este significativo momento.

En un ambiente de oración y gratitud, la comunidad dio gracias a Dios por la vida y vocación del P. Ángel, confiándolo a la misericordia del Padre y recordando el testimonio de un sacerdote que procuró vivir su misión con espíritu fraterno y disponibilidad permanente.

Al finalizar la celebración, sus restos fueron trasladados a la Basílica del Voto Nacional, lugar que acoge también la memoria de hermanos que entregaron su vida al servicio de la misión en el Ecuador.

El P. Ángel López deja como legado una vida caracterizada por la cercanía, el servicio y la fidelidad a su vocación. En quienes compartieron con él permanece el recuerdo de un hermano que, desde la sencillez de cada día, hizo presente la bondad y la alegría de Don Bosco.

Con esperanza cristiana, la Familia Salesiana del Ecuador agradece al Señor por su vida y misión, y lo encomienda a la protección de María Auxiliadora y de San Juan Bosco.

Marco Padilla – Oficina Salesiana de Comunicación
Fuente documental: «Notificación de la muerte de un hermano» – Secretaría Inspectorial, P. Juan Francisco Flores, SDB, Secretario Inspectorial.

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