P. Alberto Panerati (+): un misionero salesiano auténtico que entregó su vida a las comunidades andinas

El Santuario María Auxiliadora de Guayaquil acogió la Eucaristía de funerales del P. Alberto Panerati, SDB, misionero salesiano que dedicó gran parte de su vida al acompañamiento pastoral y al desarrollo integral de las comunidades campesinas e indígenas de la zona andina de la provincia de Bolívar. El padre Alberto falleció a los 85 años de edad, 67 años de profesión religiosa y 56 de sacerdocio.

La celebración fue presidida por el P. Marcelo Farfán, SDB, inspector de los Salesianos del Ecuador, y reunió a hermanos salesianos de distintas comunidades, así como a laicos y jóvenes de la Comunidad San Juan Bosco de Guayaquil, quienes acompañaron con su oración y gratitud la despedida de quien fue reconocido como un auténtico misionero salesiano.

Durante la homilía, el P. Marcelo Farfán destacó que la vida y el ministerio pastoral del padre Alberto fueron un signo concreto del amor de Dios para las personas y comunidades que acompañó, y un testimonio de cómo la vocación salesiana puede vivirse plenamente al servicio de los demás.

El padre Alberto llegó al Ecuador en 1973 con una vocación orientada hacia los sectores más vulnerables. Su destino misionero lo llevó a integrarse en la región andina central, donde desarrolló una extensa labor pastoral, social y comunitaria, especialmente en la parroquia Facundo Vela, de Guaranda.

Desde 1976 estuvo vinculado de manera permanente a esta comunidad y ejerció durante más de 50 años como párroco. Allí centró su misión en acompañar a las comunidades campesinas e indígenas, fortalecer la Iglesia local y promover procesos de organización comunitaria que contribuyeran al desarrollo material y espiritual de la población.

«Ahí se dio la grandeza de este salesiano: más de 50 años siempre feliz de su vocación. Buscó cómo crear Iglesia, construir comunión y fortalecer la Iglesia local», recordó el padre Inspector durante la celebración.

La sencillez, cercanía y capacidad de acogida fueron algunos de los rasgos que marcaron su presencia entre las comunidades andinas. Para el padre Inspector, el padre Alberto fue un hombre con una gran capacidad para amar, haciendo que quienes compartían con él su labor pastoral se sintieran «queridos, respetados y apreciados».

Su servicio también estuvo marcado por la capacidad de involucrar a numerosas personas en la misión evangelizadora. «Todos eran acogidos en función de llevar la causa de anunciar el Evangelio a los más pobres», señaló el P. Marcelo, quien definió al padre Alberto como «un verdadero apóstol del Señor» y «un misionero salesiano auténtico».

La vida del padre Alberto deja así un testimonio de fidelidad a la vocación salesiana y de entrega generosa a los más necesitados. Su paso por Facundo Vela permanece en la memoria de numerosas comunidades que encontraron en él no solo a un sacerdote, sino también a un pastor cercano, un compañero de camino y un promotor de la organización comunitaria.

Oficina Salesiana de Comunicación

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