Con profunda fe y devoción, la Comunidad de Machala vivió el Viacrucis, una significativa manifestación de la espiritualidad cristiana que permitió a los feligreses acompañar a Jesús en su camino hacia la cruz. Esta actividad, que recuerda la pasión y muerte de Cristo, a través de las distintas estaciones, es una tradición muy importante dentro de la Iglesia, donde los fieles caminan, oran y reflexionan en cada momento del recorrido.
La jornada inició en el Santuario Divino Niño, ubicado en el sector Voluntad de Dios, desde donde numerosos fieles se congregaron para dar inicio a la procesión. Con cantos, oraciones y meditaciones, se fue avanzando por las calles, viviendo cada una de las estaciones con recogimiento, recordando el amor, el sacrificio y la entrega de Jesús por la humanidad. Niños, jóvenes y adultos participaron activamente, dando testimonio de su fe y compromiso en este tiempo especial.
A lo largo del recorrido, cada estación fue un espacio de reflexión, donde se meditó sobre los momentos más significativos del camino de Jesús hacia el Calvario, fortaleciendo así la vida espiritual de todos los presentes. La procesión continuó con orden y fervor hasta llegar al punto culminante, que fue la representación de la crucifixión en la Iglesia de Jesús del Gran Poder, ubicada en el sector Venezuela.
Este momento final estuvo cargado de mucha emoción y recogimiento, invitando a todos los asistentes a contemplar el misterio de la cruz y a renovar su compromiso de vivir el mensaje de amor, entrega y esperanza que Cristo nos dejó. Sin duda, fue una jornada que fortaleció la unidad de la comunidad y permitió vivir intensamente este tiempo de gracia.

Neiser Carchipulla
Referente Local de Comunicación | Comunidad de Machala




