Las fiestas en honor a San Juan Bosco se vivieron de una manera especial en los diferentes programas de la Fundación Proyecto Salesiano Guayaquil. Más allá de conmemorar los 211 años de su nacimiento, la celebración se convirtió en una oportunidad para que los nuevos beneficiarios conozcan quién fue Don Bosco, cuál fue su manera de acompañar a los jóvenes y por qué su legado continúa inspirando el trabajo que la Fundación desarrolla en contextos de vulnerabilidad.
A través de Eucaristías, juegos, dinámicas participativas y espacios de reflexión, los beneficiarios se acercaron progresivamente a los valores que caracterizan la propuesta salesiana: la cercanía, la alegría, la confianza, la fe, el servicio y el acompañamiento.
Mirar, escuchar y servir: tres claves para conocer a Don Bosco
Uno de los momentos centrales de esta celebración fue el Triduo a Don Bosco, planteado como un espacio de encuentro y formación en torno a tres actitudes que permiten comprender la manera en que Juan Bosco se relacionaba con los jóvenes: mirar, escuchar y servir.
Durante el primer día, mediante la dinámica «El detective salesiano», los participantes reflexionaron sobre diferentes situaciones que pueden vivir los jóvenes y se preguntaron qué haría Don Bosco frente a ellas. La actividad permitió reconocer que su mirada no se detenía únicamente en los problemas, sino que era capaz de descubrir talentos, sueños y oportunidades para transformar la vida de los jóvenes.
El segundo día estuvo dedicado a la escucha. A través de la dinámica «El teléfono de la esperanza», los participantes reflexionaron sobre la importancia de escuchar con atención y empatía. La propuesta permitió comprender que escuchar no consiste únicamente en oír palabras, sino en prestar atención al corazón de la otra persona, una actitud que fue fundamental en la manera en que Don Bosco acompañó a los jóvenes.
Finalmente, el tercer día invitó a descubrir el valor del servicio. Con la dinámica «La carrera del servicio», niñas, niños, adolescentes y jóvenes identificaron acciones concretas como ayudar a un compañero, escuchar a alguien, acompañar a un joven, compartir conocimientos o colaborar en un espacio común. De esta manera, el servicio dejó de ser un concepto abstracto para convertirse en pequeños gestos que pueden transformar la vida de los demás.
Una celebración que fortalece el sentido de pertenencia
La propuesta buscó que quienes recientemente se integran a los programas de la Fundación no solo participen de una fiesta, sino que descubran progresivamente la identidad de la obra a la que ahora pertenecen.
En este sentido, las celebraciones por San Juan Bosco se constituyeron también en espacios de bienvenida y acercamiento al carisma salesiano. A través de experiencias sencillas, alegres y participativas, los nuevos beneficiarios pudieron conocer que detrás de cada actividad, taller, espacio educativo, deportivo o formativo existe una manera particular de acompañar a la niñez, adolescencia y juventud: estar cerca, escuchar, orientar, generar oportunidades y caminar junto a ellos.
Para la Fundación Proyecto Salesiano Guayaquil, mantener vivo el legado de Don Bosco significa actualizar su manera de acompañar a las nuevas generaciones y hacer que cada niño, niña, adolescente y joven que llega a sus programas pueda sentirse acogido, escuchado, valorado y acompañado.
Así, celebrar a Don Bosco no es únicamente recordar su historia: es hacer que su carisma vuelva a encontrarse con los jóvenes de hoy.

Evelyn Mendoza
Responsable de Comunicación | Proyecto Salesiano Ecuador




