Con alegría, espíritu de comunión y el entusiasmo propio del carisma salesiano, los jóvenes del Movimiento Juvenil Salesiano (MJS) del Ecuador participaron en la VII Jornada Nacional de la Juventud (JNJ 2026), realizada del 31 de julio al 2 de agosto en la ciudad de Ibarra.
La delegación del MJS estuvo acompañada por el P. Mauricio Leime, delegado para la Pastoral Juvenil, y el P. Diego Rodríguez, delegado para el MJS. Durante los tres días de la jornada, los participantes compartieron con miles de jóvenes provenientes de las distintas jurisdicciones eclesiásticas del Ecuador, en una experiencia marcada por la oración, la formación, la peregrinación y la celebración comunitaria de la fe.
La JNJ 2026 reunió a cerca de 6500 jóvenes de entre 14 y 29 años, quienes respondieron a la convocatoria de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana para renovar su encuentro con Cristo y fortalecer su compromiso como discípulos misioneros. Bajo el lema inspirado en las palabras de Jesús: «Tengan valor, yo he vencido al mundo» (Jn 16, 33), el evento buscó animar a los jóvenes a vivir con esperanza en medio de los desafíos del mundo actual.
Los integrantes del MJS llevaron a Ibarra la alegría del espíritu salesiano y el deseo de caminar junto a otros jóvenes en una Iglesia que escucha, acompaña y evangeliza. Su participación reflejó el compromiso del movimiento con la formación integral de la juventud y con el protagonismo juvenil en la vida eclesial.

Uno de los momentos más significativos fue el encuentro formativo dirigido por el P. Xavier Romero, asesor nacional de la Pastoral Juvenil, quien profundizó el mensaje del lema de la jornada e invitó a los participantes a vivir una fe valiente, capaz de transformar la realidad. Posteriormente, presidió la celebración de la Eucaristía, centro de la experiencia espiritual del encuentro.
La programación también incluyó una peregrinación hacia la estatua de San Miguel Arcángel, recorrido que permitió a los jóvenes contemplar la creación y fortalecer su experiencia de encuentro con Dios. Este espacio de caminata, oración y fraternidad fue una oportunidad para compartir testimonios, renovar la esperanza y reafirmar el sentido de pertenencia a la Iglesia.
Al concluir la jornada, los jóvenes del MJS expresaron su gratitud por los frutos espirituales vividos y agradecieron de manera especial al P. Amado Carranco, a la comunidad parroquial y al grupo juvenil de Caranqui, por la hospitalidad y la acogida brindadas durante su permanencia en Ibarra.
Los jóvenes del MJS regresaron a sus comunidades con el desafío de seguir siendo luz y esperanza entre los jóvenes, animados por el espíritu de Don Bosco y por la certeza de que Cristo continúa llamando a las nuevas generaciones a construir una sociedad más fraterna, solidaria y llena de esperanza.

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