90 años educando futuro: lectura del impacto social, educativo y técnico de los Salesianos en Cuenca

El 14 de marzo de 1893, llegaron los Salesianos a Cuenca, bajo el lema: «Envióme Dios a evangelizar a los pobres». Y comenzaron a propagar la devoción a María Auxiliadora. Establecieron algunos talleres y admitieron a cuatro estudiantes. El Colegio Técnico Salesiano, hoy Unidad Educativa, nace el 27 de febrero de 1936 (Resolución Ministerial N.° 070). Nuestra institución se denominó al principio «Cornelio Merchán», hasta cuando, por decreto supremo N.° 444, del 18 de abril de 1973, pasó a llamarse Instituto Fiscomisional Técnico Superior Salesiano. Desde su llegada, los salesianos y, en particular, el Colegio Técnico Salesiano han sido parte del corazón de la ciudad de Cuenca y de sus habitantes.

Las familias cuencanas tenían como parte de su responsabilidad con sus hijos dejarles la mejor herencia: la educación y los principios religiosos, porque esto les permitiría defenderse en la vida y pensar con cabeza propia.

La educación salesiana, y particularmente la del Colegio Técnico Salesiano, cumplió con esta aspiración. En su mismo escudo se podía leer: «Oración y trabajo», propuesta educativa que, desde la asistencia salesiana, tenía como objetivo fundamental formar buenos cristianos y honrados ciudadanos.

Cuando los padres de familia acudían al colegio, encontraban que todo cobraba sentido, porque se respiraba el poder de la oración y la formación del nuevo ciudadano. Se encontraban, además, con los dos grandes personajes que salían al encuentro de los nuevos estudiantes: Don Bosco y María Auxiliadora. Y resonaba en el interior de los jóvenes: «Ella lo ha hecho todo».

Luego, sus talleres, laboratorios y aulas especializadas, totalmente equipadas con lo último de la tecnología y la ciencia, y el acompañamiento permanente de sus profesores y salesianos, complementados con los deportes, la música, la iglesia y el patio, invitaban a una formación humana, católica, científica y técnica de altísima calidad. Así cobraba vida el ideal de «educar evangelizando y evangelizar educando». A los seis años de compartir con el otro, de sentir el valor del asociacionismo y de hacer de la oración, la disciplina y el respeto su norma de vida, se graduaban de bachilleres técnicos en diferentes especialidades.

Nuestros graduados están totalmente preparados para escoger los diferentes caminos de su proyecto de vida. Y lo hacen dejando huella no solo en Cuenca y en el Austro, sino también en distintos ámbitos del país. Un grupo ingresa a formar parte de las industrias y empresas emblemáticas, aportando al desarrollo técnico y productivo del Ecuador. Otro continúa sus estudios universitarios y se proyecta con solidez en profesiones como la ingeniería, la arquitectura, la medicina, el derecho, la administración y la economía. Otros, desde el servicio público, la política, el deporte, la música, el teatro y la vida cultural, dieron y dan testimonio de una formación integral que los preparó para servir con competencia y sentido humano. Allí donde han estado y están presentes, los estudiantes y exalumnos del Técnico Salesiano han llevado consigo el sello de una educación que forma buenos cristianos y honrados ciudadanos.

Es necesario destacar el impacto que el Técnico Salesiano ha tenido en el desarrollo del deporte a nivel local, nacional e internacional. Basta recordar que las selecciones del Azuay, en disciplinas como el fútbol, baloncesto, tenis de mesa, ciclismo, voleibol, etc., en su mayoría estaban integradas por estudiantes de nuestro colegio; luego pasaban a las selecciones nacionales. Recordamos a muchos estudiantes, campeones nacionales, campeones sudamericanos y panamericanos, todo ello resultado de la pedagogía del patio.

El aporte en la música, el teatro y las artes escénicas ha sido también muy significativo. Permanecen en la memoria los grandes conjuntos musicales del Técnico, ganadores de festivales locales y nacionales, varios de los cuales llegaron al campo profesional. Del mismo modo, las obras de teatro, los musicales y las Pascuas Juveniles marcaron cada año la vida cultural de Cuenca. En todo ello fue decisivo el acompañamiento de salesianos y laicos que, desde el carisma salesiano, hicieron de estas expresiones parte esencial de la formación integral de los estudiantes.

El Técnico Salesiano mira al futuro, con una infraestructura avanzada y un cuerpo docente de alta calidad humana, científica y pedagógica, basada en el Sistema Preventivo. Por ello, sigue siendo un referente fundamental para el desarrollo industrial y la educación humana y técnica de Cuenca y del país.

Por eso decimos, con toda la juventud de Cuenca: «Cómo no te voy a querer, si eres para mí la vida…».

Autor: Carlos Guevara Toledo
Fuente: Boletín Salesiano 455

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