Con profunda emoción y un ambiente cargado de recuerdos, la Unidad Educativa Salesiana Domingo Savio de Cayambe vivió la tradicional actividad del «Último timbre», un significativo momento organizado por toda la comunidad educativa para despedir a los estudiantes de tercero de Bachillerato de la Promoción XXV.
Esta experiencia se convirtió en un verdadero signo de fraternidad y gratitud, permitiendo a los jóvenes realizar un último recorrido por los pasillos, patios y espacios que durante años fueron testigos de su crecimiento académico, humano y espiritual. Entre sonrisas, abrazos y algunas lágrimas, los estudiantes recordaron innumerables momentos compartidos con compañeros, docentes y personal de la institución, reviviendo las experiencias que marcaron su paso por la Casa Salesiana.
Durante el recorrido, cada espacio evocó historias, aprendizajes y sueños construidos a lo largo de su formación. La comunidad educativa se unió para acompañar este momento especial, reconociendo el esfuerzo, compromiso y alegría que cada estudiante aportó a la vida institucional.
Al finalizar el recorrido, Byron Campoverde, rector de la Unidad Educativa Salesiana Domingo Savio, dirigió un mensaje lleno de esperanza y motivación a los futuros bachilleres. En sus palabras recordó los principios y valores que la institución ha sembrado en cada uno de ellos: la honestidad, la solidaridad, la responsabilidad, la fe y el compromiso con el bien común. Asimismo, los animó a continuar siendo agentes de cambio en la sociedad, contribuyendo a la construcción de un mundo más justo, fraterno y solidario.
Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue el homenaje preparado por los padres de familia. A través de recuerdos, mensajes y muestras de cariño, expresaron su orgullo y gratitud por el camino recorrido por sus hijos, celebrando cada logro alcanzado y renovando su apoyo para los nuevos desafíos que emprenderán.
Este significativo signo busca recordar a los jóvenes que en la Casa Salesiana han vivido una auténtica experiencia oratoriana: una escuela que educa para la vida, un patio donde nacen las verdaderas amistades, una iglesia que acerca a Cristo y una casa que acoge con amor.
Gracias Promoción XXV por sus sueños, iniciativas, creatividad y por todas aquellas «locuras» que llenaron de vida nuestros patios. Que Don Bosco y María Auxiliadora los acompañen siempre en el camino que hoy comienzan a recorrer.

Franklin Valenzuela
Referente Local de Comunicación | Comunidad de Cayambe




