El inicio del último año escolar es, sin duda, uno de los momentos más esperados y significativos en la vida estudiantil. Este lunes 4 de mayo, los estudiantes de tercero de bachillerato de la UESF Domingo Savio vivieron su «último primer día de clases», una jornada cargada de emociones, simbolismo y comunidad. De igual forma, el martes 6 de mayo, esta experiencia se replicó en la UESF Domingo Comín y la UEPBS Cristóbal Colón, donde los futuros graduados iniciaron oficialmente la recta final de su etapa colegial.
Este «primer último día» no solo marca el inicio de un año académico, sino también la antesala de despedidas, sueños y decisiones importantes. Es el punto de partida de un ciclo que invita a mirar hacia atrás con gratitud y hacia adelante con ilusión. Para muchos estudiantes, representa la oportunidad de fortalecer amistades y vivir intensamente cada momento que queda por compartir dentro de las aulas que los vieron crecer.
Gracias a la iniciativa de padres de familia, rectores, pastoral y docentes, los estudiantes disfrutaron de una jornada memorable. A su llegada a la institución, fueron recibidos con una calle de honor formada por padres y maestros, quienes, entre aplausos, globos y gestos de cariño, dieron la bienvenida a los jóvenes. Este recibimiento fue una muestra del acompañamiento constante de la comunidad educativa en cada etapa de su formación.

En las obras Domingo Savio y Cristóbal Colón, se celebraron eucaristías especiales por la promoción, espacios de fe en los que se bendijeron las chompas distintivas del último año, entregadas por los padres de familia como símbolo de orgullo y pertenencia. En el Domingo Savio, la ceremonia fue presidida por el P. Alberto Henriques, SDB, mientras que en el Cristóbal Colón estuvo a cargo del P. Rómulo Sanmartín, SDB, ambos momentos estuvieron marcados por la reflexión, la gratitud y la encomienda de esta nueva etapa a Dios.
Por su parte, la obra Domingo Comín vivió un momento significativo dentro de las aulas, donde se realizó la entrega de chompas durante un compartir fraterno entre familias y estudiantes. Posteriormente, en la cancha central, el P. Pedro Vidal, SDB, realizó la bendición en medio de un ambiente festivo, mientras los estudiantes coreaban con entusiasmo canciones de Don Bosco.
La celebración continuó con espacios de integración que incluyeron sesiones de fotos, entrega de ramos de flores, dinámicas, juegos y baile. Cada detalle fue pensado para que los estudiantes vivieran una experiencia única, reforzando los lazos de amistad y compañerismo que han construido a lo largo de los años.
Así, entre alegría, nostalgia y esperanza, los estudiantes iniciaron un camino que más allá de concluir su etapa escolar, reafirma los valores, aprendizajes y experiencias que los acompañarán en su futuro.

Dennisse Vizcaino
Equipo de Comunicación | Comunidad San Juan Bosco de Guayaquil




