Don Gaudenzio Sosio Dossi: el arte del servicio humilde

Hablar de Gaudenzio Sosio Dossi es hablar de una vida marcada por la sencillez, el trabajo constante y un profundo espíritu salesiano.

Su historia refleja la grandeza del servicio humilde, ese que se vive en los talleres, en el patio, en la comunidad y en el acompañamiento cercano a los jóvenes: acciones concretas que, paso a paso, han ido dejando huella en quienes han tenido la oportunidad de compartir con él.

Gaudenzio Sosio, coadjutor salesiano, nació el 18 de diciembre de 1940 en Semogo, Valdidentro, Italia. Es el mayor de seis hermanos y desde pequeño creció en un ambiente sencillo, donde aprendió el valor del esfuerzo y la responsabilidad.

A los 14 años terminó la escuela primaria y comenzó a trabajar. Más tarde, animado por el padre Silvio Baiteiri, ingresó al aspirantado salesiano y continuó su formación en Turín, donde confirmó su vocación como coadjutor salesiano.

Con un fuerte espíritu misionero, en 1963 el señor Gaudenzio llegó al Ecuador junto con cinco compañeros más. Eran aspirantes a coadjutores salesianos destinados a las misiones, y él fue uno de ellos. Desde entonces, su vida ha estado profundamente vinculada a la formación para el trabajo y al acompañamiento de los jóvenes, viviendo la vocación salesiana desde el servicio y la cercanía.

Durante muchos años trabajó en Quito y Cuenca, especialmente en espacios de formación técnica como el TESPA, en Solanda, perteneciente al Proyecto Salesiano; el Colegio Técnico de la Kennedy; y el Centro Juvenil San Patricio, en Cumbayá. En estos lugares dedicó su vida a enseñar mecánica y a formar jóvenes en oficios que les permitieran abrirse camino en la vida, convencido de que enseñar a trabajar también es enseñar a vivir con dignidad.

Una nueva etapa de su misión comenzó en septiembre de 2019, cuando la obediencia religiosa lo trajo a Esmeraldas. El padre Paco, entonces inspector salesiano, le comunicó su nuevo destino. Don Gaudenzio se puso inmediatamente a disposición del padre Pedro Vidal, director de la Fundación Proyecto Salesiano en Esmeraldas y de la comunidad San Felipe Neri.

La realidad de Esmeraldas representó para él un contraste con respecto a los lugares donde había trabajado anteriormente. Sin embargo, fiel a su espíritu misionero, asumió el desafío con disponibilidad y esperanza, comenzando por escuchar a la comunidad, conocer a los jóvenes y comprender la realidad del territorio.

Con ese propósito impulsó la creación de espacios de formación en oficios. Así nacieron los talleres de carpintería y soldadura, instalados en los sectores de los barrios 5 de Junio y Santa Martha. Estos talleres buscan ofrecer a los jóvenes una oportunidad concreta para aprender un oficio que pueda convertirse en una herramienta para su futuro.

Durante la pandemia, estos talleres tuvieron que detener sus actividades, como ocurrió con muchas iniciativas comunitarias. Sin embargo, hoy siguen vigentes para quienes desean aprender un oficio. Actualmente, don Gaudenzio dedica buena parte de su tiempo a la formación de voluntarios, enseñándoles car- pintería y soldadura, y compartiendo con ellos su experiencia y su pasión por el trabajo.

Para él, los talleres no son solo lugares donde se aprende una técnica, sino espacios donde también se forman personas; allí se aprende responsabilidad, disciplina, creatividad y trabajo en equipo. Cada herramienta, cada pieza de madera o de metal, se convierte en una oportunidad para transmitir valores.

Además, participa activamente en la vida pastoral y comunitaria de la fundación: acompaña la catequesis, anima el grupo de ADMA, colabora con el oratorio y apoya en el mantenimiento de la infraestructura.

Su presencia constante en la capilla, en el patio, en las actividades comunitarias y en los encuentros con los destinatarios refleja el estilo salesiano de la asistencia: estar presentes, compartir la vida cotidiana y acompañar de cerca la educación y el crecimiento de los chicos y chicas.

Una de las enseñanzas más profundas que le ha dejado su experiencia en Esmeraldas nace del contacto con las comunidades cercanas a las riberas del río Esmeraldas. Allí ha descubierto que, incluso en medio de las dificultades, las personas conservan una gran capacidad de lucha, esperanza y alegría.

A sus 85 años, don Gaudenzio continúa con la misma disposición y voluntad de servir. Su vida es un testimonio del espíritu salesiano vivido con humildad: trabajar junto a los jóvenes, especialmente los más pobres, acompañarlos en su crecimiento y creer firmemente que, incluso en las realidades más difíciles, siempre es posible sembrar esperanza y futuro.

P. Robert García, SDB
Director de la Comunidad San Felipe Neri de Esmeraldas

Fuente: Boletín Salesiano 454

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