Servir, convivir y creer: jóvenes dominguinos en las misiones andinas

La misión en Guaranda fue una experiencia que marcó la vida de los estudiantes Giselly Monte y Leonardo Cangá de la UESF Domingo Comín de Guayaquil. Durante varios días, el servicio, convivencia y el encuentro con otras realidades se convirtieron en una escuela de vida, que fortaleció su fe y transformó su manera de ver el mundo.

La misión les permitió descubrir que el verdadero servicio no siempre está en hacer mucho, sino en saber observar, escuchar y comprender, aprendieron que cada acción, por pequeña que parezca, puede marcar una diferencia real en la vida de otras personas.

Convivir con comunidades de realidades distintas fortaleció su fe y amplió su forma de entender la vida. Ver como muchas personas se esfuerzan día a día para tener una comida y, aun así, son felices con lo que tienen, fue una lección profunda. Esta experiencia les recordó la importancia de valorar lo que se tiene y de no dejarse llevar por la comodidad o la codicia. «Cada cosa que tenemos dentro de nuestra comodidad debemos apreciarla», reconocen como una enseñanza que desean llevar a su vida diaria.

Durante esta semana, también descubrieron aspectos nuevos de sí mismos. Entendieron que cada paso que dan puede convertirse en una semilla sembrada en la vida de otros, y que servir transforma tanto al que recibe como al que entrega.

El frío fue uno de los grandes retos de la experiencia. Las bajas temperaturas hicieron que actividades cotidianas se volvieran más exigentes, pero también fueron escenario de momentos memorables, entre risas, bromas y temblores de frío, aprendieron a seguir ayudando sin quejarse, incluso cuando el cansancio se hacía presente.

La minga comunitaria fue una de las actividades que más les costó al inicio, pero terminó siendo una de las más disfrutadas. Ayudar a la comunidad, trabajar en equipo y sentirse parte de algo más grande les dejó una gran satisfacción. Hoy, de regreso a casa, valoran cosas sencillas como el agua caliente, una cama abrigada y los pequeños detalles de la vida diaria.

Uno de los aspectos que más los sorprendió fue ver a sus docentes y pastoralistas fuera del aula, trabajando al mismo nivel que los estudiantes, sin comodidades. De ellos aprendieron que el servicio también se enseña con el ejemplo, con el esfuerzo silencioso y con la disposición de dar sin esperar reconocimiento.

Definen la misión en una sola palabra: disposición, porque cada persona que participó tuvo que ir con el corazón abierto y la voluntad firme para ayudar. Recomiendan esta experiencia a otros compañeros porque enseña a servir, convivir y valorar más lo que se tiene. A quienes piensan ir a misiones por primera vez, les dejan un mensaje claro y sincero: ir con mente abierta, muchas ganas de servir y bien abrigados.

Lcda. Dennisse Vizcaino en colaboración con los estudiantes Giselly Monte y Leonardo Cangá
Equipo de Comunicación | Comunidad San Juan Bosco de Guayaquil

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