El P. Marcelo Farfán participa en el encuentro de los inspectores a mitad de mandato con el Rector Mayor

Quince inspectores salesianos, que se encuentran en la mitad de su mandato sexenal y provenientes de las ocho regiones salesianas, se reúnen en estos días en la Casa Madre salesiana de Turín-Valdocco para un espacio de descanso, reflexión y renovación. Los guías en esta etapa son el propio Rector Mayor, el P. Fabio Attard y su Vicario, el P. Stefano Martoglio.

Protagonistas y programa de las actividades

El encuentro de los inspectores llegados a mitad de su mandato, previsto del domingo 13 al martes 22 de septiembre de 2026, cuenta con la participación de:

– P. Anacleto Pires, superior de la Visitaduría de Timor Oriental (TLS)

– P. James Briody, superior de la Inspectoría de Gran Bretaña (GBR)

– P. Clive Telles, superior de la Inspectoría de India-Panjim (INP)

– P. Julio Navarro Mora, superior de la Inspectoría de Centroamérica (CAM)

– P. Marcelo Farfán, superior de la Inspectoría del Ecuador (ECU)

– P. Anthony Boonlert, superior de la Inspectoría de Tailandia (THA)

– P. Michael Mbandama, superior de la Visitaduría Zambia-Malaui-Zimbabue (ZMB)

– P. padre Bosco Lourdusamy, superior de la Inspectoría de India-Chennai (INM)

– P. Ricardo Cwendrych, superior de la Inspectoría de Brasil-Porto Alegre (BPA)

– P. Juan Pablo Alcas, superior de la Inspectoría del Perú (PER)

– P. Václav Klement, superior de la Visitaduría de África Meridional (AFM)

– P. Fernando Miranda, superior de la Inspectoría España-María Auxiliadora (SMX)

– P. Aurélien Mukangwa, superior de la Visitaduría de África Congo Congo (ACC)

– P. Giampaolo Roma, superior de la Inspectoría de Italia Meridional (IME)

– P. Tarcízio Morais, superior de la Inspectoría de Portugal (POR).

Después de la tarde introductoria del domingo 13, las actividades del encuentro comenzaron en la mañana del lunes 14 con el rezo comunitario de laudes y la meditación ofrecida por el padre Attard sobre el tema: «El descanso evangélico como gracia para quien guía».

A continuación, la jornada prosigue con la presentación del Núcleo del Capítulo General XXIX y los tiempos para las entrevistas individuales con el Rector Mayor y su vicario, o de reflexión personal para los inspectores presentes, hasta la sesión vespertina de intercambio asambleario y las vísperas comunitarias.

En los próximos días la estructura de las actividades se mantendrá más o menos igual, con una relación central por la mañana, el tiempo individual a continuación y el intercambio vespertino como cierre.

Entre los demás temas que se abordarán se encuentran:

– el proyecto del Sexenio 2025-2031;

– el papel de la Familia en el Acompañamiento de los Jóvenes;

– la propuesta de santidad y de vida eclesial de Don Bosco en Valdocco;

– el cuidado de sí mismo y el liderazgo;

– la aventura espiritual de la Madre Mazzarello;

– la pastoral juvenil vocacional.

No faltarán, como de costumbre, las eucaristías y las celebraciones religiosas comunitarias, así como los tiempos de intercambio y fraternidad, aprovechando también la riqueza artístico-cultural y eclesial-salesiana del Piamonte, como en las visitas a Chieri, a Mornese y a Nizza Monferrato, al Museo de la Sábana Santa o a los Museos Reales.

El descanso evangélico en la lectura del Rector Mayor

Para encaminar todos los trabajos con la perspectiva adecuada, en la meditación matutina de la primera jornada el Rector Mayor compartió con sus hermanos el tema del descanso evangélico, a la luz del pasaje del Evangelio en el que Jesús invita a sus discípulos, de regreso de la misión, a retirarse aparte con Él para descansar (Mc. 6, 30-32).

Analizando este pasaje, el XI Sucesor de Don Bosco vio en él, en primer lugar, la invitación a detenerse para reconocer «una verdad liberadora: la obra es Suya, no nuestra». Frente a la sospecha, «jamás confesada, de que si nos detenemos todo se derrumba», el descanso es ante todo un acto de fe, que recuerda también a quienes tienen roles de liderazgo en la Iglesia que «el Señor es el verdadero protagonista de la misión, y que nosotros somos servidores, no dueños, de la viña».

A continuación, el Rector Mayor subrayó la invitación de Jesús a retirarse «aparte». Este movimiento, que no es tanto físico como mental, sirve para hallar esa soledad que significa tener «el coraje de estar con uno mismo y con Dios, sin la adrenalina del ministerio, sin la retroalimentación continua de los demás que, la mayoría de las veces, nos confirma en el rol y nos evade del encuentro con nosotros mismos».

Dicha soledad implica también riesgos, porque en ese silencio muchas veces «emergen los cansancios ocultos, las heridas no curadas, las preguntas que la actividad nos permitía postergar»; pero el peligro de no vivirla es peor: no escuchar la voz de Dios.

Prosiguiendo su análisis, el padre Attard observó además el contexto del pasaje evangélico: los discípulos regresaban de la misión. Tampoco esto es solo un detalle circunstancial, sino indicio de un paso ulterior: «el éxito, no menos que el cansancio, puede alejarnos de lo esencial». Jesús, por tanto, invita a los discípulos a detenerse en el punto más alto de su logro humano: «no para apagar el impulso, sino para recuperar el centro», porque lo único necesario «no es el rol, no son los proyectos, por buenos que sean: es la relación viva con el Señor».

El descanso evangélico es entonces ese tiempo de la vida en el que las semillas sembradas por el hombre crecen por obra del Señor; es el acto con el que al mismo tiempo se desafía «al ídolo de la productividad» y se cumple el abandono profético de quien sabe que «algunos frutos maduran solo en el silencio y precisamente cuando se tiene el coraje de dejar hacer a Dios».

El análisis del Rector Mayor no concluyó con la observación de los rasgos y valores del descanso evangélico, sino que se detuvo también en sus efectos: este «alimenta la contemplación y refuerza el discernimiento», porque permite el justo desapego de las cosas y otorga el coraje de la autocrítica, ayudando a recalibrar la brújula del propio actuar, que en este punto «sabe de dónde viene y hacia Quién va».

La última observación, el Rector Mayor la entregó con una clarificadora certeza: «el descanso evangélico no es huida de la misión, sino preparación para ella». Los días en Valdocco no serán entonces para los inspectores una evasión, sino un tiempo fecundo de evaluación, para regresar a su propia misión con más corazón y más celo, en virtud de «una mirada purificada» fruto de la conciencia de que cada ser humano, para Dios, «antes de cualquier rol y de cualquier título» es un hijo suyo amado: «no por sus capacidades, sino por pura gracia».

Fuente: ANS

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