Karla Pilozo: «La experiencia del voluntariado internacional ha sido un verdadero regalo de Dios»

Actualmente, me encuentro realizando el voluntariado misionero internacional en la comunidad Sagrado Coração de Jesus, perteneciente a la Inspectoría de Campo Grande, Brasil. Esta experiencia ha sido un verdadero regalo de Dios y una oportunidad para crecer humana y espiritualmente.

Desde mi llegada, la comunidad me recibió con calidez y cercanía. Desde el primer momento, me hicieron sentir parte de ella, integrándome en las distintas actividades y acompañándome en este proceso de adaptación. Su apoyo constante y el ambiente fraterno que se vive, han sido fundamentales para que esta experiencia de voluntariado se convierta en una verdadera vivencia de familia.

Durante estos meses, he tenido la oportunidad de colaborar de diversas maneras en la misión salesiana. Mi servicio se desarrolla principalmente en la secretaría parroquial, donde apoyo en distintas tareas administrativas. Asimismo, acompaño las actividades de la Infancia Misionera junto a una hermana salesiana de una comunidad cercana, y participo en el Oratorio Festivo junto con mi compañero de voluntariado.

También, desempeño el servicio de sacristana, colaborando en la preparación de las celebraciones y atendiendo las necesidades de la iglesia. Cada una de estas responsabilidades me ha permitido servir a la comunidad y aportar, desde mis capacidades, al trabajo evangelizador que se realiza día a día.

Sin dudar, la experiencia del voluntariado ha sido una escuela de aprendizaje. El voluntariado internacional me ha enseñado el valor del servicio desinteresado, la importancia del trabajo en equipo, y el respeto hacia culturas y realidades diferentes a la propia. Además, me ha impulsado a salir de mi zona de confort para ponerme al servicio de los demás. Desde la espiritualidad salesiana, he aprendido a vivir con mayor profundidad el espíritu de Don Bosco, acompañando a los jóvenes con alegría, cercanía y compromiso.

Al mirar el camino recorrido, uno de los mayores anhelos que llevo en el corazón es seguir acompañando a los niños y jóvenes en su crecimiento humano y espiritual. Para mí, una de las mayores alegrías de la misión es verlos crecer con esperanza, aprender a ayudar a los demás y acercarse cada vez más a Dios. Doy gracias al Señor porque, poco a poco, me permite formar parte de ese proceso y sembrar pequeñas semillas que, con su gracia, podrán dar mucho fruto.

Por todo ello, decir «sí» al voluntariado internacional ha valido profundamente la pena. Esta experiencia me está permitiendo cumplir uno de los propósitos más importantes de mi vida: acompañar a niños y jóvenes para que puedan descubrir el amor de Dios en su vida. Al mismo tiempo, me ha brindado la oportunidad de servir, compartir lo que soy y crecer tanto personal como espiritualmente, fortaleciendo mi fe y mi vocación de servicio.

Karla Pilozo
Voluntaria internacional en Brasil

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