Familia Salesiana del Ecuador fortalece su identidad y misión durante su XVIII Encuentro Nacional

Bajo el lema «Más que hacer, estamos llamados a ser misión», del 2 al 4 de octubre se desarrolló en Cumbayá-San Patricio el XVIII Encuentro Nacional de la Familia Salesiana, que reunió a alrededor de 143 participantes pertenecientes a los diez grupos presentes en Ecuador. En esta edición, los Exalumnos y Exalumnas de Don Bosco (EXA SDB) fueron la rama anfitriona.

El encuentro propició espacios de formación, diálogo, oración y convivencia orientados a fortalecer la identidad carismática, la cultura vocacional y el acompañamiento de los jóvenes desde las diferentes ramas de la Familia Salesiana.

Una misión que nace del testimonio

La jornada inaugural contó con la bienvenida del P. Ángel Lazo, SDB, delegado de la rama anfitriona, y el mensaje de Estuardo Palacios, presidente nacional de los Exalumnos y Exalumnas de Don Bosco, quien invitó a los participantes a mirar más allá de las actividades y responsabilidades para comprender que la misión salesiana se expresa, principalmente, a través del testimonio de vida.

Durante esta primera jornada, Tatiana Capelo, delegada inspectorial de Comunicación, presentó el kit misionero dedicado al P. Enio Esteves y su testimonio de vida. También intervinieron salesianos de Don Bosco que lo conocieron y recordaron su sencillez, alegría y deseo de servir como misionero en Ecuador, especialmente en la Amazonía. Este momento permitió destacar la dimensión misionera como semilla para nuevas vocaciones.

En las «Buenas Noches», el P. Marcelo Farfán, SDB, inspector de los Salesianos en Ecuador, recordó que los miembros de la Familia Salesiana comparten un mismo carisma y están llamados a leer los signos de los tiempos para responder a las necesidades de los jóvenes desde la realidad social, cultural, económica y política del país.

Escuchar a los jóvenes para acompañar su vocación

La segunda jornada comenzó con el rezo del Santo Rosario, animado por la Asociación de María Auxiliadora (ADMA), y continuó con la participación de la Consulta Regional de la Familia Salesiana. El P. Juan Francisco Flores, SDB, dio la bienvenida a los delegados y participantes, mientras que el P. Joan Lluís Playá compartió un mensaje dirigido a la Familia Salesiana.

Uno de los principales espacios formativos estuvo a cargo de Antonella Gavidia y Sor Paulina Tenesaca, FMA, quienes desarrollaron el tema «La Familia Salesiana en las fibras sensibles del MJS y del VJMFS». La temática permitió profundizar en la identidad de los jóvenes, sus procesos y los ambientes en los que viven su experiencia de fe, con el propósito de fortalecer el acompañamiento vocacional.

Posteriormente se realizó un conversatorio vocacional, moderado por Tatiana Capelo, SSCC, y Carlos Marquina, EXA SDB, con la participación de jóvenes vinculados al Movimiento Juvenil Salesiano (MJS) y al voluntariado. Los participantes compartieron sus trayectorias, alegrías, desafíos y aprendizajes en estos espacios juveniles.

El conversatorio tuvo como propósito recoger claves provenientes de los propios jóvenes para que los ambientes de la Familia Salesiana puedan convertirse en lugares de «cálida experiencia de Dios» y presentar las distintas vocaciones como propuestas capaces de interpelar y comprometer la vida.

A través de la metodología «Conversación en el Espíritu – El patio sinodal de Valdocco», los participantes también reflexionaron en grupos sobre las propuestas vocacionales que se ofrecen a los jóvenes, preguntándose si estas transmiten alegría y esperanza y si promueven proyectos de vida caracterizados por el servicio, el impacto social y el testimonio comunitario.

Hacer de cada presencia un nuevo Valdocco

Al finalizar la mañana, el P. Manuel Jiménez, SDB, delegado mundial para la Familia Salesiana, ofreció una resonancia sobre la experiencia de Valdocco. Recordó que, 167 años después, este espacio continúa siendo referencia de encuentro para hombres, mujeres, niños, jóvenes, consagrados y laicos.

Asimismo, destacó el significado de la Capilla Pinardi como lugar de silencio, oración y encuentro con Dios, y recordó que toda casa salesiana está llamada a reproducir la experiencia de Valdocco: cercanía con los jóvenes, vida comunitaria y una relación personal con Jesús que dé fundamento a la misión. Además, invitó a revisar y actualizar la vivencia del Sistema Preventivo.

Abiertos a la novedad de Dios

Durante la tarde, el P. Ángel Lazo, SDB, desarrolló la temática «Para un acompañamiento de Familia Salesiana, todos estamos llamados a estar abiertos a la novedad de Dios».

En su intervención invitó a reconocer que, aun desde historias y realidades diferentes, los distintos grupos están llamados a caminar juntos. A partir de preguntas como «¿Dónde estamos?», «¿Qué vamos a hacer?» y «¿Qué debemos cambiar?», animó a revisar la manera de vivir y acompañar la misión.

Recordó también que Don Bosco no soñó una misión realizada por personas aisladas, sino por una familia capaz de responder a las nuevas realidades. «La novedad de Dios exige primero la novedad en nosotros», señaló, haciendo énfasis en la necesidad de transformar las maneras de pensar, mirar, escuchar, relacionarse, decidir y actuar.

La reflexión continuó con la actividad «Conversación en el Espíritu – El reto de promover una cultura de Familia Salesiana», orientada a discernir sobre las propuestas de fe dirigidas a los jóvenes y sobre la manera de fortalecer una cultura común entre los diferentes grupos.

Al finalizar la jornada formativa, Sor Carmen Judith Mocha, FMA, en representación de Sor Lupe Erazo, FMA, inspectora, compartió las «Buenas Noches». En su intervención destacó el protagonismo que tuvieron los jóvenes durante el encuentro y recordó que toda vocación necesita profundidad espiritual y audacia apostólica.

La programación continuó con el Vía Lucis, animado por los Salesianos Cooperadores (SSCC), y posteriormente con la Noche de la Alegría Salesiana, espacio en el que las diferentes ramas compartieron expresiones artísticas y momentos de fraternidad.

Una Familia Salesiana que camina unida

El último día estuvo dedicado a revisar la organización, el servicio de animación y el acompañamiento dentro de la Familia Salesiana, además de identificar desafíos y orientaciones para continuar fortaleciendo el trabajo conjunto.

También se anunció que las Hijas del Divino Salvador (HDS) serán la rama anfitriona del Encuentro Nacional de la Familia Salesiana 2027.

El XVIII Encuentro Nacional concluyó con la celebración de la Eucaristía, presidida por el P. Hugo Orozco, SDB, regional para Interamérica, quien se encuentra realizando la Visita Extraordinaria a la Inspectoría Salesiana del Ecuador.

En su mensaje final destacó la importancia de fortalecer la identidad y la unidad de los diferentes grupos, reconociéndose todos como parte de una sola Familia Salesiana.

Álbum de fotos

Tatiana Capelo, sscc
Delegada de Comunicación

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