Melodías de fe y discernimiento: la vocación del profesor Pedro Quiñonez para acompañar los sueños de la juventud

Guiar a los jóvenes requiere de mucha paciencia, energía constante y cercanía; con estas características, el profesor e ingeniero Pedro Quiñonez acompaña a sus alumnos en su día a día dentro de la Unidad Educativa Fiscomisional María Auxiliadora (UEFMA) de Esmeraldas. Él se encarga de crear espacios de confianza donde los chicos pueden desarrollar libremente sus habilidades artísticas, ya sea cantando o tocando algún instrumento; de esta forma, la música funciona como una herramienta clave para que cada estudiante logre descubrir el camino y el propósito que Dios le ha preparado.

Esta tarea de guía adquiere un gran significado en los retiros espirituales y en las jornadas de convivencia salesiana, que son lugares adecuados para que los jóvenes fortalezcan su conexión con la fe; es aquí, donde interactúan de forma cercana con sacerdotes, religiosas y personas casadas que comparten sus experiencias, lo que ayuda a los jóvenes a pensar con madurez sobre las distintas opciones vocacionales que enriquecen tanto a la Iglesia como a la sociedad.

Un caminar de fe probado en la oración y el testimonio

El deseo de servir del docente Pedro no surgió de un día para otro, sino que fue creciendo poco a poco gracias al ambiente cristiano que vivió en su casa; ver a sus papás tan involucrados en las actividades de la Iglesia le sembró, desde muy niño, las ganas de participar en grupos y ayudar a su comunidad; gracias a esto, con el pasar de los años, terminó dándose cuenta de que su verdadero lugar estaba en las aulas.

Como a cualquiera, en su recorrido espiritual, también le tocó enfrentar baches y etapas de mucha incertidumbre; fue gracias a la oración y a esos espacios de reflexión que logró dejar atrás dichas complicaciones. Haber experimentado esa sensación de vacío es lo que hoy le permite entender perfectamente a los chicos cuando dudan de su fe, dándoles consejos muy aterrizados para que logren definir sus propios objetivos.

El magisterio diario: sembrar esperanza en el patio escolar

El trato constante con los jóvenes fue lo que terminó por convencer al profesor Pedro de cuál era su propósito; en ese ambiente notó que dar clases es la mejor forma de encaminar a los jóvenes para que sepan qué hacer con sus vidas. Por el lado personal decidió casarse por la iglesia para formar su familia, aunque esto no le impide pasar casi todas las tardes trabajando con los grupos de bachillerato; debido a que, durante ese tiempo, organiza actividades para unir a los chicos y lidera campañas para recaudar fondos sociales, dejándoles muy claro que ser solidario requiere de acciones reales.

Tener la dedicación para acompañar cada ensayo musical o momento de diálogo es como plantar algo valioso que terminará beneficiando a toda la comunidad más adelante; al final de cuentas, esta labor pastoral es un proceso continuo y lleno de vida, diseñado justamente para que cada muchacho encuentre el rumbo que le corresponde seguir.

Autor: Joe Pinargote García – miembro investigador del CIRC-UEFMA
Asesor: Elio Ramírez Rubira, PhD. – fundador y director del CIRC-UEFMA

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