Marco Punina: «La verdadera felicidad está en servir con amor, al estilo de Don Bosco»

Realizar mi voluntariado misionero internacional en la comunidad salesiana de San Lorenzo ha sido una experiencia profundamente transformadora. La misión pastoral es muy amplia, pues no solo abarca la parroquia de San Lorenzo, sino también comunidades alejadas donde la presencia salesiana se convierte en cercanía, servicio y esperanza. Actualmente convivimos cinco sacerdotes, un tirocinante y dos voluntarios, formando una comunidad donde la fraternidad y el servicio son parte de la vida diaria.

Durante estos meses he tenido la oportunidad de servir en distintos espacios de la misión. En un primer momento, acompañé los oratorios periféricos de la parroquia, compartiendo con los niños a través de juegos, dinámicas y momentos de evangelización. También participo en el centro juvenil, especialmente en las «buenas noches», un espacio donde compartimos mensajes que fortalecen la fe y motivan a los jóvenes.

Una de las experiencias más significativas fue la itinerancia junto al padre Thinh, visitando comunidades alejadas de San Lorenzo. Allí conocí de cerca realidades marcadas por muchas necesidades, donde el acompañamiento y la presencia del misionero tienen un gran valor. Posteriormente, permanecí tres meses en la parroquia Santa María Reina, en Morona, acompañando el trabajo pastoral con niños y jóvenes. Junto con ellos construimos una cancha de fútbol y una de vóley, realizamos la Chikipascua, organizamos un encuentro juvenil inspirado en el Aguinaldo 2026 y participé como ponente en el encuentro de animadores. En el oratorio también organizamos noches de película, un campeonato deportivo y compartí momentos sencillos, incluso cortando el cabello a varios niños.

Actualmente, apoyo en el comedor Mamá Margarita y acompaño el coro de la iglesia, el Grupo Verde, el oratorio parroquial y el centro juvenil. Cada responsabilidad ha fortalecido mi compromiso con los jóvenes y con la misión.

Esta experiencia me ha enseñado a ser más responsable, más disponible y más cercano. He descubierto que cuando uno entrega el corazón con sinceridad, los niños y los jóvenes lo perciben. Por eso puedo decir que valió la pena decir “sí” al voluntariado misionero internacional, porque me está formando como persona, fortaleciendo mi fe y recordándome que la verdadera felicidad está en servir con amor, al estilo de Don Bosco.

Marco Punina

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