El 7 de agosto, la Familia Salesiana del Ecuador celebró con gratitud los 105 años de vida del P. Silverio Equisoain, nacido en Navarra, España, en 1921. Llegó al Ecuador en 1955 como misionero salesiano y poco después fue destinado a Morona Santiago, donde comenzó una larga trayectoria de servicio en la Amazonía ecuatoriana. En Limón aprendió la lengua shuar, conoció de cerca las comunidades y asumió con entrega la misión que marcaría gran parte de su vida.
Su labor misionera se desarrolló también en Gualaquiza y otros sectores de la región, donde acompañó procesos pastorales, educativos y comunitarios. Participó en la organización de centros, en la ampliación de obras salesianas y en la construcción de espacios destinados a la educación y a la vida pastoral. Su misión estuvo siempre marcada por la cercanía, el trabajo cotidiano y el deseo de ponerse al servicio de los demás.
El testimonio del padre Silverio expresa de manera concreta el espíritu salesiano: estar presente, caminar junto a las personas y entregar los propios talentos a quienes más lo necesitan. Su relación con el pueblo shuar nació desde el respeto, el aprendizaje de su lengua y el conocimiento de su cultura. A lo largo de su vida ha sostenido que la verdadera vocación exige salir de uno mismo y darse con generosidad a los demás.
A sus 105 años, el padre Silverio representa también la profunda huella de la misión salesiana en la Amazonía ecuatoriana, una presencia que durante generaciones ha unido evangelización, educación, promoción humana y acompañamiento comunitario. Su vida es memoria viva de esa misión y un testimonio de fidelidad a Don Bosco, de amor a los pueblos amazónicos y de entrega constante al servicio de los más necesitados.

Gerardo Ubertín
Referente Local de Comunicación | Comunidad de Macas




