Con profunda alegría y espíritu de fe, la Comunidad de Cayambe vivió una significativa celebración en la Capilla San Juan Bosco, donde 22 niños, niñas y adolescentes del Oratorio Miguel Magone realizaron su promesa y consagración como monaguillos, comprometiéndose a servir con generosidad y responsabilidad en el altar del Señor.
La Eucaristía fue presidida por el P. Javier Herrán, SDB, director de la Casa Salesiana Santo Domingo Savio de Cayambe, quien destacó la importancia del servicio litúrgico como una escuela de discipulado, entrega y crecimiento espiritual para los jóvenes. La celebración contó con la participación de padres de familia, animadores, catequistas y numerosos miembros de la comunidad cayambeña, quienes acompañaron con emoción este importante paso en la vida de los nuevos monaguillos.
Durante la ceremonia, cada uno de los participantes expresó públicamente su compromiso de servir con fidelidad, respeto y amor en las celebraciones litúrgicas, siguiendo el ejemplo de Jesús y respondiendo al llamado de la Iglesia. Como signo visible de esta consagración, los jóvenes recibieron la Cruz Misionera, símbolo de su pertenencia a Cristo y de su disposición a anunciar el Evangelio a través de su testimonio de vida.
Asimismo, recibieron el libro sobre Francisco Besucco, uno de los jóvenes modelos de santidad propuestos por Don Bosco a los muchachos del Oratorio de Valdocco. A través de esta entrega, se invitó a los nuevos monaguillos a descubrir en la vida de este joven salesiano un ejemplo de sencillez, obediencia, alegría y profunda amistad con Dios.
La celebración estuvo marcada por momentos de oración, reflexión y gratitud, convirtiéndose en una verdadera fiesta de la fe y de la Familia Salesiana. Los rostros de alegría de los niños y el acompañamiento cercano de sus familias evidenciaron el valor que tiene la formación integral que se desarrolla en el Oratorio Miguel Magone.
Este acontecimiento reafirma el compromiso de la presencia salesiana de Cayambe con la educación y evangelización de niños y jóvenes, fortaleciendo espacios donde puedan crecer humana y espiritualmente. Gracias al entusiasmo de los animadores, catequistas y destinatarios, el sueño de Don Bosco continúa haciéndose realidad en cada actividad, formando buenos cristianos y honrados ciudadanos al servicio de Dios y de la sociedad.
La Familia Salesiana de Cayambe agradece a todos quienes hicieron posible esta celebración y encomienda a los nuevos monaguillos para que perseveren con alegría en el camino de servicio que hoy han iniciado.
Franklin Valenzuela
Referente Local de Comunicación | Comunidad de Cayambe




