Misiones de Semana Santa en Bomboiza: una experiencia que deja huella en los jóvenes del “Sánchez y Cifuentes”

Con el espíritu alegre y cercano de Don Bosco, 25 misioneros de la Unidad Educativa Fiscomisional Salesiana “Sánchez y Cifuentes” vivieron una profunda experiencia de Semana Santa en distintas comunidades de Bomboiza, donde la fe se hizo encuentro, servicio y vida compartida.

Organizados en pequeños grupos, los misioneros se insertaron en la cotidianidad de las comunidades, compartiendo con las familias, escuchando sus historias y dejando que su testimonio sencillo y lleno de fe toque también sus propios corazones. Más que llevar algo, descubrieron que la misión es, ante todo, un intercambio de vida, donde todos tienen algo que dar y mucho que aprender.

Los niños y jóvenes fueron el centro de cada jornada. A través del oratorio, el juego, la cercanía y la alegría, se vivió ese estilo tan propio del carisma salesiano que educa evangelizando y evangeliza educando. En medio de risas, dinámicas y momentos de aprendizaje, también hubo espacio para acompañar, apoyar en sus tareas y fortalecer vínculos que, aunque nacieron en pocos días, se volvieron profundamente significativos.

La solidaridad también se hizo presente mediante la entrega de víveres, fruto del compromiso de toda la comunidad educativa, gesto que se transformó en abrazo concreto para muchas familias.

Pero, sin duda, uno de los regalos más grandes fue la vivencia de la Semana Santa junto a las comunidades. Cada celebración, desde los signos sencillos hasta los momentos más profundos del Triduo Pascual, se vivió con una fe auténtica, que interpeló y conmovió a los misioneros. En ese compartir, comprendieron que el mensaje de Cristo cobra vida cuando se encarna en la realidad de los pueblos, en su esperanza, en su dolor y en su manera de creer.

El reencuentro final para celebrar la Vigilia Pascual fue un momento de unidad y gratitud, donde cada experiencia, cada rostro y cada historia se unieron en una sola certeza: Cristo vive y sigue haciéndose presente en medio de su pueblo.

Al regresar, los misioneros no volvieron siendo los mismos. Se llevan el corazón lleno de nombres, sonrisas y aprendizajes, y el compromiso renovado de seguir siendo, en su día a día, signos y portadores del amor de Dios, especialmente entre los jóvenes.

María Beatriz Torres
Referente Local de Comunicación | UE Fiscomisional Salesiana “Sánchez y Cifuentes”

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