Estudiantes y docentes del Técnico Salesiano vivieron una Semana Santa llena de fe y servicio

Bajo la enseñanza «no hay amor más grande que el dar la vida por los amigos», la Unidad Educativa Técnico Salesiano de Cuenca vivió la Semana Santa marcada por espacios de fe, reflexión y servicio, fortaleciendo el compromiso cristiano de toda la comunidad educativa.

En el Campus Yanuncay se desarrolló un Viacrucis acompañado de momentos reflexivos sobre los acontecimientos más importantes de esta Semana, permitiendo a los estudiantes comprender el sacrificio y amor de Jesucristo desde una experiencia cercana y participativa.

En el Campus Carlos Crespi, el Grupo Misionero de Básica Superior “Yankuam Jintia” organizó la actividad Chiqui Pascua, dirigida a los niños de la escuela. A través de representaciones como el lavatorio de los pies, la Última Cena y la crucifixión, se transmitieron enseñanzas centradas en el amor, el servicio y la entrega. Esta jornada permitió que los más pequeños comprendan el verdadero significado de la Semana Santa de una manera dinámica y formativa.

El miércoles se celebró la Eucaristía de Semana Santa, presidida por Monseñor Marcos Aurelio Pérez Caicedo, Arzobispo de la Arquidiócesis de Cuenca. Este fue un momento significativo para recordar la muerte y resurrección de Jesucristo, invitando a toda la comunidad a renovar su corazón en este tiempo de fe y conversión. Durante la ceremonia también se realizó la bendición de los jóvenes misioneros del grupo “Luis Variara”, quienes partieron hacia las comunidades de Quingeo para llevar un mensaje de esperanza, servicio y amor.

Asimismo, los docentes vivieron su propia jornada espiritual con el encuentro de fe y formación por el Jueves Santo, un espacio destinado a la reflexión y al fortalecimiento de su vocación educativa. En este acto, el P. Ángel Lazo, SDB, realizó el tradicional lavatorio de los pies como signo de servicio, humildad y agradecimiento hacia la labor docente.

En estos espacios, nuestra comunidad educativa no solo recordó los momentos centrales de la Semana Santa, sino que también asumió el reto de vivirlos en la vida diaria. Cada actividad dejó un mensaje claro: el amor, el servicio y la fe no se quedan en una celebración, sino que se construyen en las acciones cotidianas. Una invitación a mirar al otro con más empatía, a servir con humildad y a seguir formando corazones comprometidos con los demás.

Paula Mejía
Equipo de Comunicación | UE Técnico Salesiano de Cuenca

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