El domingo 23 de enero, en la Iglesia del Divino Niño de Machala, se celebró la Eucaristía del Envío de Voluntarios Costa 2026-2027 presidida por el P. Marcelo Farfán, inspector de los Salesianos en el Ecuador y concelebrada por salesianos de diferentes casas del Ecuador. En esta ocasión, 26 jóvenes valientes recibieron sus cartas de obediencia y dieron inicio a una misión de servicio que se renueva, año tras año, con su sí generoso al llamado de Dios.
Durante la homilía, el padre Inspector recordó a los jóvenes que el voluntariado es un camino y una experiencia concreta para crecer en la fe y como discípulos de Jesús. En torno a la palabra del Evangelio, relató cómo la resurrección de Lázaro constituye un acto de amor de Jesús hacia un amigo. «¿Qué quiere decir esto? Que donde hay amor, no hay muerte; que donde hay amor, hay vida. Y eso es precisamente el voluntariado».
Durante su intervención, el padre Marcelo también recalcó que el sentido del voluntariado es aprender amar al que necesita, al que está débil y que esta misión encomendada tiene sentido cuando se constituye en un acto de amor que produce vida. Finalizó con estas palabras: «Vayan a dar vida y a ser signos de esperanza en cada actividad que lleven adelante».
Durante la transmisión de la Eucaristía, el P. Mauricio Leime, delegado para la Pastoral Juvenil, también quiso compartir un mensaje para el grupo de voluntarios: «Recuerden que esta experiencia es para encontrarse con Dios, para crecer espiritualmente, pero fundamentalmente para anunciar a Dios joven desde los jóvenes».
La parte más emotiva de la celebración llegó con la entrega de la carta de obediencia y de la cruz del voluntariado. Acompañados por sus padres, familiares y amigos, cada uno de los jóvenes escuchó con atención el nombre de la comunidad que los acogerá durante un año. Los saltos de alegría, los abrazos efusivos y las lágrimas de emoción fueron las escenas que reflejaron las emociones de este momento.
Al finalizar la Eucaristía, cada joven recibió la bendición de sus padres, cargaron las maletas y emprendieron el viaje al lugar donde serán vida y esperanza durante un año.

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Oficina Salesiana de Comunicación




