El domingo 13 de septiembre, el Oratorio San Francisco de Sales de Cuenca vistió sus mejores galas para dar un inicio lleno de fe, entusiasmo y esperanza al nuevo ciclo de la catequesis. Más de 400 niños, niñas y jóvenes se dieron cita en nuestras instalaciones para comenzar este camino de formación cristiana, convirtiendo la jornada en una verdadera fiesta de encuentro y espiritualidad al más puro estilo de Don Bosco.
La mañana abrió sus puertas de manera colorida y alegre gracias a una carismática animación preparada con mucho cariño por el equipo de catequistas. A través de cantos, dinámicas y una pequeña representación teatral, los educadores lograron capturar la atención y arrancar las primeras sonrisas de todos los destinatarios presentes, contagiando el gozo del Evangelio y preparando el corazón de los asistentes para lo que será un año pastoral inolvidable.
Seguidamente, se llevó a cabo la presentación oficial de los jóvenes y adultos que tendrán la noble misión de acompañar a los grupos durante esta etapa formativa. Cada uno de ellos fue acogido con un cálido aplauso por parte de las familias, visibilizando la corresponsabilidad y el ambiente de familia que caracteriza a nuestro oratorio.
El momento cumbre de la jornada se vivió durante la celebración de la Eucaristía, donde se realizó el emotivo rito del envío de los catequistas. Durante la homilía y la bendición especial, la comunidad parroquial y oratoriana expresó su profundo agradecimiento por el «sí» generoso y valiente que estos voluntarios han decidido responder al llamado de Jesús. Asimismo, se les recordó la gran responsabilidad de su vocación, renovando su compromiso de proclamar la Buena Noticia, ser testimonios vivos de amor para los más pequeños y confiar plenamente en la Divina Providencia en cada paso de su servicio pastoral.
Con este renovado entusiasmo y la certeza de caminar acompañados por la mirada maternal de María Auxiliadora, el Oratorio San Francisco de Sales reafirma su compromiso de seguir educando con el corazón a las futuras generaciones, siendo casa que acoge, parroquia que evangeliza, escuela que prepara para la vida y patio donde encontrarse con los amigos.

Dayanna Mogrovejo
Comunicación Oratorio San Francisco de Sales




