Mi nombre es Kenia Quintero, soy psicóloga general y mi camino como Voluntaria Misionera Profesional Salesiana comenzó en Bolivia, en el Hogar de Acogida «Mano Amiga». Allí acompañé a niños y niñas de entre 5 y 12 años en sus rutinas cotidianas: tareas escolares, horas de estudio, momentos de juego, aseo y comidas. Esta primera experiencia me permitió descubrir la importancia de una presencia cercana y constante en la vida de los más pequeños.
Después de tres meses, fui enviada a un nuevo destino: Perú. Actualmente, desempeño mi voluntariado en el Internado Miguel Magone, en la comunidad de Monte Salvado, donde acompaño a adolescentes de entre 12 y 17 años.
Mis responsabilidades como psicóloga de campo incluyen el registro de fichas, la aplicación de pruebas psicológicas, la conducción de talleres psicoeducativos y el desarrollo de actividades de arte y pintura. También acompaño espacios cotidianos como la hora de la comida y el deporte. A esto se suma el acompañamiento pastoral durante el rezo del rosario, la celebración de la misa y la catequesis, compartiendo con los jóvenes tanto en lo académico como en lo espiritual y humano.
En este recorrido he aprendido que la cercanía, el respeto y el cariño son capaces de derribar las murallas que construye el miedo; que la resiliencia se ejercita día a día y que el voluntariado no es solo un espacio para enseñar, sino también para aprender.
Espero que, al culminar esta experiencia, Dios me conceda la gracia de dejar una pequeña huella de esperanza y de fe en los jóvenes que me han sido confiados. Porque, al final, si puedo ayudar a un solo joven o niño a estar mejor y a acercarse a Él, entonces sabré que no me equivoqué cuando le dije «Sí» al Voluntariado Misionero Profesional Salesiano.

Kenia Quintero




