El domingo 31 de mayo, las puertas del Oratorio San Francisco de Sales en Cuenca se abrieron de par en par para recibir a nuestra comunidad en una jornada verdaderamente inolvidable: el tradicional Bingo Mariano. Esta festividad especial, nacida con el deseo profundo de integrar a los hogares de nuestra casa, se convirtió en un hermoso pretexto para encontrarnos, compartir y fortalecer esos lazos de fraternidad que tanto nos caracterizan, todo bajo la tierna y protectora mirada de la Santísima Virgen María. Desde las primeras horas del día, el ambiente se llenó de un entusiasmo contagioso y de una alegría desbordante, donde niños, jóvenes, padres de familia y animadores se unieron para dar vida a una experiencia con una esencia profundamente salesiana, guiada por el espíritu de amor y acogida que Don Bosco siempre nos enseñó.
El corazón de este gran encuentro latió con fuerza durante el desarrollo del bingo, una actividad central que logró congregar a numerosas familias en torno a las mesas del patio principal. Entre cartillas de colores, la expectativa por los números cantados y los aplausos que celebraban cada premio, el oratorio se transformó en un escenario lleno de algarabía y sana diversión. Fue sumamente emotivo ver a los abuelos, padres e hijos compartiendo risas y apoyándose mutuamente, demostrando que el juego y el sano esparcimiento son herramientas maravillosas para unir los corazones y renovar el gozo de pertenecer a una misma comunidad de fe.
Más allá del bingo, la jornada se enriqueció notablemente con el talento, el arte y la pasión que caracterizan a nuestra juventud. Las danzas tradicionales se tomaron el escenario con hermosas y coloridas coreografías que reflejaron la inmensa riqueza cultural de nuestra tierra y la creatividad sin límites de nuestra casa oratoriana. Al mismo tiempo, la adrenalina y la emoción se vivieron al máximo en las canchas con los intensos partidos de las finales del campeonato de padres de familia, donde el esfuerzo de cada jugador en la cancha fue respaldado de principio a fin por los gritos de aliento de las barras familiares, enmarcando el deporte en un verdadero ambiente de respeto y convivencia armónica.
En medio de toda esta fiesta, el protagonismo de nuestros catequizandos fue fundamental, ya que los niños y jóvenes aportaron su frescura y su sonrisa en cada espacio, recordándonos que ellos son el motor principal de nuestra labor pastoral. Cada momento compartido en este día reflejó, con total claridad, el carisma de nuestra obra, consolidando al oratorio como una casa que acoge con el corazón abierto, una parroquia que evangeliza a través del ejemplo, una escuela que nos prepara para los retos de la vida y un patio festivo donde todos tenemos un lugar para ser amigos.
Con la exitosa realización del Bingo Mariano, agradecemos profundamente a los catequistas, animadores y a cada una de las familias por dar lo mejor de sí, demostrando que la fe, la cultura y el deporte se unen para caminar de la mano en nuestra amada Cuenca.

Dayanna Mogrovejo A.
Animadora del Oratorio




