La comunidad de la parroquia San Juan Bosco en Cuenca inició la Semana Santa con una profunda manifestación de fe, marcando el comienzo del misterio pascual a través de la celebración del Domingo de Ramos. Esta jornada no solo conmemoró la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, sino que se transformó en un recorrido espiritual por los hitos más significativos de su vida pública antes de su entrega en la cruz.
La procesión, que contó con la participación masiva de feligreses y familias, fue concebida como un camino de preparación donde jóvenes colaboradores representaron diversas estaciones bíblicas. El trayecto incluyó momentos fundamentales como el Bautismo en el Jordán y el pasaje de las tentaciones del diablo en el desierto, donde Jesús, tras cuarenta días de ayuno, venció al mal reafirmando su confianza absoluta en la Palabra de Dios. Esta representación subrayó la fortaleza espiritual de Cristo frente al hambre, el poder y la vanidad.

A medida que la caminata avanzaba, se escenificaron otros milagros y enseñanzas, como las Bodas de Caná, la pesca milagrosa y el anuncio de las Bienaventuranzas, el programa de vida que Jesús dejó a sus seguidores. También se destacó el momento en que Jesús le otorga el nombre de Pedro al apóstol, simbolizando la cimentación de la Iglesia sobre la roca de la fe. Cada estación fue un testimonio del compromiso de los jóvenes por animar la festividad con el carisma salesiano.
El culmen del recorrido fue la entrada triunfal de Jesús. Los niños y jóvenes, alzando ramos, llenaron el ambiente de color y esperanza al grito de «¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!». Esta expresión comunitaria de fe concluyó con una Eucaristía solemne, donde se invitó a la comunidad a vivir estos días santos con un corazón dispuesto al servicio y la humildad, recordando que el camino de Jesús es una sola historia de amor que conduce a la vida nueva de la Resurrección.

Dayanna Mogrovejo
Animadora del Oratorio Centro Juvenil San Francisco de Sales




