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Los Salesianos de Don Bosco somos una Congregación de hombres consagrados a Dios para el servicio a la juventud.
Fuimos fundados por San Juan Bosco en 1859 en Turín – Italia.
Somos salesianos sacerdotes y salesianos codjutores que, dóciles a la voz del Espíritu, nos proponemos realizar, con un estilo específico de vida, el proyecto apostólico de nuestro fundador: “ser en la Iglesia signos y portadores del amor de Dios a los jóvenes, especialmente a los más pobres”.
Los primeros salesianos fueron enviados al Ecuador, por Don Bosco, en 1888. Hoy somos alrededor de 200 hermanos distribuidos en 29 comunidades en el país.
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Principales rasgos de nuestra Identidad.
Consagración apostólica: a través de los tres Votos o Consejos Evangélicos asumimos el seguimiento radical a Cristo pobre, casto y obediente.
Vida en comunidad fraterna: como hermanos ponemos en común los dones que Dios nos ha dado a cada uno y lo compartimos con los jóvenes.
Carisma juvenil: nuestra forma de ser religiosos se refleja en la opción preferencial por los jóvenes, particularmente los más necesitados. |
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Misión juvenil: nuestras obras pastorales buscan atender a un vasto campo de la juventud en ambientes populares, anuncio del evangelio en los pueblos que aún no conocen a Cristo, promoción de las vocaciones para la iglesia y la sociedad y, la promoción de los valores a través de los Medios de Comunicación Social.
Creemos que, dedicar nuestra vida, a tiempo completo a la salvación de la juventud, a través de la educación y evangelización, es el mejor aporte que podemos dar a la transformación de la sociedad
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Salesianos Sacerdotes y Salesianos Coadjutores
- Para llevar a cabo la empresa de salvar a la juventud, quiso Don Bosco que la Congregación Salesiana estuviera conformada por salesianos sacerdotes y salesianos coadjutores que viven la misma vocación en complementariedad fraterna.
- Cada salesiano es responsable de la misión común y, participa en ella con la riqueza de sus dones personales, así como con lo específico de la vocación sacerdotal y de la vocación laical de los coadjutores.
- El salesiano coadjutor lleva a todos los campos educativos y pastorales los valores propios de su laicidad, que de modo específico lo hace testigo del Reino de Dios en el mundo, cercano a los jóvenes y a las realidades del trabajo.
- El salesiano presbítero o diácono aporta al trabajo común de promoción y de educación de la fe lo específico de su ministerio sacerdotal, que lo hace signo de Cristo pastor, sobre todo en la predicación del Evangelio y la acción sacramental.
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Fuente: Const. Art. 45 |
Identidad y Espiritualidad Salesiana
- El Espíritu Santo suscitó a San Juan Bosco para que sea padre y maestro de los jóvenes, y para quienes entregó toda su vida.
- Don Bosco, inspirándose en la bondad y en el celo de San Francisco de Sales, nos ha dado el nombre de Salesianos.
- La vocación salesiana nos sitúa en el corazón de la Iglesia y nos pone plenamente al servicio de su misión. Nuestra vocación nos pide que seamos íntimamente solidarios con la sociedad y con su historia. Abiertos a las culturas de los pueblos donde trabajamos, nos esforzamos por comprenderlos y acoger sus valores, para encarnar en ellas el mensaje evangélico.
- La Caridad Pastoral es el centro de nuestra Espiritualidad. De Don Bosco hemos heredado un estilo original de vida y de acción al que denominamos caridad pastoral; se caracteriza por el dinamismo juvenil y, es un impulso apostólico que nos mueve a buscar las almas y servir únicamente a Dios.
- La fuente de nuestro espíritu es el Cristo del Evangelio, lo cultivamos en la unidad y diálogo íntimo con Dios. Nos sentimos parte viva de la Iglesia y trabajamos por su engrandecimiento.
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(Fuente: Const. Art. 2- 12) |
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