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Nació en el pueblito alpino de Magno Val Trompia (Brescia), el 25 de mayo de
1938. A los 11 años ingresó al Aspirantado de Chiari y de allí pasó al Noviciado de Montodine. En su petición para la profesión (1955) decía: “quiero ser salesiano para amar a Jesús y a los jóvenes”.
Terminada su formación filosófica pidió ir de misionero al Ecuador. Fue
destinado a la casa de formación de Cayambe; allí hizo su profesión perpetua el 16 de agosto de 1961.Viajó
luego a Chile para realizar sus estudios teológicos recibiendo la ordenación sacerdotal el 13 de agosto
de 1966. Sus 25 años de vida salesiana y sus 14 de ministerio sacerdotal los vivió a plenitud en el
mundo juvenil del Colegio Técnico de Cuenca, dejando en todos, especialmente en los jóvenes, una huella
inolvidable.
Mario fue un educador que supo llegar a los jóvenes con unmensaje de vida, de alegría, de amistad. Como Don Bosco podía decir: ”Aquí, con ustedes, estoy feliz”. En el aula, en el taller, en la capilla, en el Oratorio, Mario era el amigo, el maestro, el consejero, el animador. Trabajador
incansable: su acción fecunda estaba llena de creatividad e iniciativas pastorales para llegar a todos,
especialmente a los pobres. Antes de partir para Italia, solicitó “unas semanas de licencia”, debía volver a
su agreste Magno para entregar la vida por los jóvenes que tanto amó. ”Díganles que en el paraíso estaré
rezando por ellos”, ése fue su postrer mensaje. El P. Mario entregó su alma al Creador, rodeado de los
suyos, el 15 de noviembre de 1980.En ese día las viejas campanas de su pueblo natal sonaron a vuelo, pero en tono festivo. Tenía 42 años, 25 de salesiano y 14 de sacerdote.
P. Pedro Creamer, sdb. |