«Quito: Rostro Misionero de América»
Osvaldo Fierro, OMP
Del 12 al 17 de agosto, Quito se convertirá en el «Rostro Misionero de América», pues en su seno encontrarán más de 3000 misioneros que vendrán del mundo entero para reflexionar sobre la realidad misionera y, al mismo tiempo, a profundizar y reafirmar su compromiso de anunciadores de la Buena Nueva en el mundo de hoy.
Los ojos del mundo católico misionero estarán sobre nuestra capital, esperando las respuestas a los desafíos que plantea el mundo de hoy a la acción misionera de la Iglesia.
Quito, en esos días, estará lleno de rostros de diversas características, de varias lenguas, de distintas culturas. Las calles se vestirán misioneramente y miles de familias acogerán en sus casas a los congresistas.
Familias en sintonía misionera
Casi 3000 familias han abierto las puertas de su casa y corazón para recibir a los misioneros y misioneras. Entre ellos se celebrará un CAM familiar y muy especial, porque tanto las familias como los misioneros tendrán momentos únicos para compartir sus vidas, sus experiencias misioneras… Sobre todo, esta convivencia misionera intensa, será un «viento fresco» que agite las aguas profundas de nuestra vivencia cristiana y misionera, porque comprobaremos, de primera mano, la abundancia de la presencia de Dios en el mundo entero. Sin duda, serán días maravillosos y sobre todo de gracia derramada en abundancia en cada uno de los partícipes de esta experiencia misionera singular.
Un viento fresco misionero
La potencia misionera del Espíritu Santo, gracias al testimonio de miles de familias ecuatorianas y de igual número de misioneros, que vivirán intensamente el CAM 3 comla8, será un «viento fresco» que removerá el espíritu misionero y familiar. A ello debemos sumar la temática que se enfocará y estará íntimamente vinculada con Aparecida; pondrá en camino a toda la Iglesia de América en torno a la Gran Misión Continental.
Ese viento fresco del Espíritu nos animará a escuchar la Palabra, aprender del Maestro para anunciar por el mundo el amor.
Historia
Los Congresos Misioneros han marcado profundamente el caminar eclesial y misionero de la Iglesia en América,«hasta llegar a una progresiva, responsable y original apertura universal».
Los COMLA fueron promovidos por inspiración y promoción de las Obras Misionales Pontificias (OMP) y organizados con la colaboración responsable de las Conferencias Episcopales, mediante la participación activa de las Iglesias particulares, de todos los organismos y fuerzas misioneras de los países latinoamericanos y caribeños, y tuvieron origen en los Congresos Misioneros Nacionales de México.
Los COMLA no fueron acontecimientos aislados, en el caminar evangelizador de las Iglesias de América Latina, ellos expresaron y celebraron la vida e iniciativas misioneras de nuestras iglesias y la «exigencia evangélica de la misión hasta los confines de la tierra» (DSD 125). Se ponen antes en la dimensión del carisma que de la institución. Sus pasos señalaron el camino misionero de América Latina «Continente de la Esperanza Misionera» (Juan Pablo II).
Los siete Congresos Misioneros Latinoamericanos –comlas– y los dos Congresos Misioneros Americanos –CAM– se han constituido en el referente de la animación y formación misionera de América, inclusive han influido en la dimensión misionera de la Iglesia latinoamericana, pues, varias de sus propuestas han sido tomadas en cuenta por las Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano. Se han constituido, por tanto, en una respuesta a la conciencia misionera «Ad Gentes».
Debemos señalar que el CAM 3-comla 8 tendrán estrecha relación con la preparación y realización de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, lo cual, le dará aún mayor trascendencia al CAM 3-comla8, por las implicaciones que tiene en cada Iglesia particular la V Conferencia General.
Es pertinente señalar que todos los países que han organizado los CAMS-comlas han mencionado que el trabajo realizado, en su preparación, es muy exigente y al mismo tiempo una gran bendición para el país anfitrión. |