La generosidad de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza, es el referente de nuestra pobreza comunitaria y de la tenencia y uso de bienes y servicios de las obras salesianas.
Los salesianos vivimos, por carisma y como tradición, una economía comunitaria y organizada por obras, contextualizada en la pobreza del pueblo ecuatoriano.
Como Comunidad Salesiana nos proponemos vivir del fruto de nuestro trabajo, más que de los bienes y recursos de las obras. Nuestra primera forma de pobreza y solidaridad con el mundo de los pobres es el trabajo asiduo y sacrificado, realizado con un estilo de vida sobrio y libre de consumismo.
La eficiencia hace referencia a la mejor utilización de los recursos disponibles y la transparencia al rigor en lo que hace referencia al destino de los medios financieros de los que disponemos y podemos disponer.
Es política de nuestra Inspectoría que en cada comunidad salesiana se aplique la centralización descentralizada administrativa y contable, conocida como Administración por Obras.
Así como también es opción prioritaria que las obras que atienden a destinatarios en situación de marginalidad mantengan vínculos solidarios de apoyo desde las demás obras.
La captación de recursos para apoyar las distintas obras con carácter prioritario (Chicos de la Calle, Misiones y otras) se apoya en la gestión a través de las Fundaciones creadas para tal fin.
La Fundación Consultora Don Bosco coordina proyectos para el financiamiento de los diversos proyectos de desarrollo educativo y social.
El Proyecto Solidaridad Salesiana busca captar becas para financiar estudios de un buen grupo de muchachos trabajadores y de la calle.
El Voluntariado tanto nacional como extranjero constituye el recurso más valioso en la medida que, la propia persona destina tiempo, energías y recursos personales.
Fuente: Directorio Económico